Son especiales para que
ayuden a devolver la guía a
su posición inicial, es decir, la
línea recta. Cada coche
necesita una longitud
concreta, por eso se
comercializa en metros con
sus respectivos terminales.
Los cables con funda de
silicona son más flexibles,
permitiendo una mayor
ligereza en el funcionamiento
de la guía.